PRUEBA DE ESFUERZO

¿En qué consiste una prueba de esfuerzo?

Consiste en la realización de ejercicio programado, bajo control médico y electrocardiográfico, en una caminadora, similar a la utilizada en los gimnasios. La prueba se inicia con un ritmo de caminata suave; después, ritmo de caminata normal; luego ritmo de caminata apresurada, y al final, si es necesario, caminata rápida. Cada una de estas etapas dura 3 minutos y también varía la pendiente o inclinación. La mayoría de las personas no necesita correr ni trotar para obtenerse la información necesaria.

¿Qué preparación se requiere?

Es necesario que el paciente tenga un adecuado control previo, médico y farmacológico, de su presión arterial. Además, es importante que el paciente esté realizando ejercicio físico en forma regular, acorde a su edad y tolerancia. El día del examen debe traer ropa cómoda para caminar y un paño. Después de la prueba, el paciente puede desempeñar sus actividades habituales con normalidad.

¿Qué información proporciona?

La principal utilidad de este examen es la detección de isquemia miocárdica; es decir, un deficiente riego sanguíneo al músculo cardiaco que se haga evidente con el ejercicio físico. La mayoría de las veces esta deficiencia se debe a obstrucciones coronarias; las arterias coronarias son las “tuberías” del corazón, las cuales proveen de sangre al miocardio. A su vez, dichas obstrucciones se deben al hábito de fumar o a la presencia de hipertensión arterial, diabetes o colesterol elevados sin adecuado control médico. Este examen también aporta información valiosa en aquellas personas que presentan síntomas relacionados al ejercicio, como en las “arritmias”, los trastornos de la presión arterial, los pacientes con marcapasos, entre otras.

Métodos de Diagnóstico Cardiovascular